La Flor de Los Muertos

  • July 17th, 2017

El cempasúchil o flor de muertos está cargada de simbolismo y significado. Los Mexicas creían que su intenso color guardaba los rayos solares y ayudaba a las almas a regresar a casa.
Es muy cultivada cerca en el centro de México durante los meses de septiembre, octubre y noviembre, especialmente en Puebla, Taxcala, Veracruz, Estado de México, Morelos, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Sinaloa. Aunque, sin duda, se le encuentra en muchas otras partes.
Atlixco, en el estado de Puebla y Xochimilco son el origen de gran parte de la producción que se utiliza en la Ciudad de México y sus alrededores.
Es ampliamente conocida la tradición muy arraigada desde hace siglos de usarla como elemento ornamental en las ofrendas o altares de muertos, a los cuales dan vida con su intenso aroma y su característico color que puede ser desde un amarillo pálido hasta un naranja intenso, dependiendo del contenido de carotenoides que contenga. (el mismo pigmento que da color a la zanahoria).
Los Mexicas y los Aztecas la consideraban que su luminosidad ayudaba a los muertos en su camino, por lo que es común usarlas para trazar un camino desde el altar hasta la puerta de la casa para encontrarse con sus seres queridos.
También se le atribuyen algunas propiedades medicinales como remedio para el malestar estomacal, vómito, diarrea y parásitos intestinales, aunque también ha sido usada como alimento y colorante. Actualmente muchas personas preparan té de cempasúchil, preparado con los tallos y la flor, para el dolor estomacal y de muelas. El aceite extraído de la flor tiene propiedades antibacterianas.
Varios códices y relatos coloniales detallan su uso medicinal, ornamental y ceremonial, que continúa hasta nuestros días. Junto con las ofrendas y las calaveras de azúcar y el pan de muerto se asocia ya en México y en el extranjero como un ícono del Día de Muertos.

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